LA TIERRA DE LA PIEDRA NEGRA


¿Querrían convertirse en desiertos en el desierto,
en luz naranja de risa y llanto,
volverse viento y dicha en la arena, néctar, escalofrío, libertad...
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miércoles, 28 de diciembre de 2011

TESOROS EN LA ARENA


Una hora paseando por las dunas después de diez vestido de marinero de primera comunión, y ahora me acompañan en mi casita-contenedor una raíz seca que parece un muelle, una rosita mineral del desierto, y hojas suculentas vivas de dos arbustos distintos que ya crío en un vasito de cartón. Lo vivo, lo vivo en lo muerto, más grande tesoro que encontrar la ciudad de los pilares, la atlántida de las arenas, la orgullosa y maldita Iram que se esconde por aquí cerca, en la Arabia Felix, la del buen daimon... 

domingo, 28 de diciembre de 2008

LA PUERTA DEL DESIERTO



He intentado explicar con sinceridad mi trabajo en la nave, mi aislamiento casi absoluto en el Rub-al-Khali, lo que he visto o entrevisto en mis paseos por el desierto, y sobre todo lo que se cuece en la mente y en el pecho ante ese secreto que el yermo generoso le regala a cualquier visitante; pero lo que uno quiere decir, a menudo otro más claro lo dice. Ayer recibí un correo del amigo y poeta Eladio Orta, y sentí escalofríos, parecía que estuviera aquí conmigo ante la entrada sin puertas del desierto. Desde la arena y la retama de Isla Canela me hablaba una voz de pureza y de conocimiento que abre todas las puertas. Con profunda admiración, con él les dejo.


El poeta entra en el desierto, sin brújula, sin cantimplora, sin libro y sin cuaderno en la mochila. Si la poesía tiene una remota tarea es la de rebuscar en la nada.

Estoy ante lo inesperado. el desierto no tiene puerta por donde entrar, ni tampoco sabes que entrar es antónimo de salir. pero hay una flor oculta a la espera de florecer al paso del vuelo de una abeja extraviada.

Quién no tiembla no duda ni concibe el sudor frío ante las puertas del desierto.