LA TIERRA DE LA PIEDRA NEGRA


¿Querrían convertirse en desiertos en el desierto,
en luz naranja de risa y llanto,
volverse viento y dicha en la arena, néctar, escalofrío, libertad...

martes, 6 de enero de 2015

NAIRATMYA EN MADRID



     Hace tiempo que no te visitaba, por eso me paseo por los callejones del centro de tu centro, intentando no pisar a los mendigos emocionales acurrucados entre cartones meados de memorias, por las esquinas malolientes que nadie mira y las enormes montañas de basura que producen los días festivos de la gente normal; tienes el sabor fuerte y espabilado del muelle absoluto sin tonterías, como la parada colillera de taxis de la terminal 4 cuando regreso de Marte con los codos secos y miro todas las maletas del falso viajero que vive calentito en el aeropuerto, aquí él es el único que ni va ni viene, como madame no-yo, la exploro, la observo, la tía es delicada y no hay mañana que no se pinte un ojo rosa en la frente, más fina que el pellejo de ababa, imposible de imaginar o reproducir, tan inútil como decir oso, madroño, o dientes de sable sin haberlos visto cuando vivían por aquí, aquí, aquí dentro, cante de fiera soleá, alboreá de boda con todo lo imposible, divina no-yo bailando en el pecho, saudade, cualquiera...