Es un mamut, amor, la duna gigante que se levanta como un muro al sur de la base es el último mamut cazado por el hombre y solo quedan cinco minutos para que lleguen los soldados que nos escoltan hasta el aeropuerto, cinco minutos en los que el Lankavatara Sutra me pide que deje de amamantar a diario mis opiniones sobre lo bueno y lo malo, y me parece un buen proemio para un Ars Poetriae que probablemente nunca escriba y que incluya la obligación de la confesión de todos los vicios, debilidades y contradicciones, de perder los papeles para ingresar en el oficio de ser lirio y delirio, porque la gentileza trasciende delicada con gran excelencia toda moral, kindness is my religion, escribió Yeats, aunque estampitas de las redes sociales atribuyan la frase a más de una docena de líderes espirituales y escritores new age, hablo de una especie parecida a las doscientas y pico tribus no contactadas que quedan en la Tierra, aunque en propiedad varias de ellas deberían considerarse viviendo en aislamiento voluntario después de las amarguras y desengaños del primer contacto, aislamiento voluntario, construcción psíquica de chozas del sentir o vidrieras en casitas de cartón meado, contacto y arrancamos, el corazón es un tambor de guerra, el damasco, la misma fruta que el albérchigo, precoz flor de albaricoque es esta alborada, la mente es matriz y porta-aviones cargado de pilotos y marineros camino del centro del tablero, stratego poético, muevo fichas y juego, marinero en la arena, autobusero del cielo, en esta cárcel de oros finos porque la Tierra no puede dejar de fumar ni yo tampoco, me sonríe el joven espía americano que se disculpa porque su familia es de tradición militar y el no quiso contrariarlos, pero me asegura que conoce bien la historia de todos los casus belli amañados desde la guerra hispano-norteamericana y...no pasa nada, chiquillo, yo quiero ser Llum de la selva y trabajo para el petróleo, nos alejamos de la base por una carretera que serpentea entre dunas, amor, esta noche, de vuelta frente al mamut, Venus parecerá doble y un trozo de luna se verá en HD, a ti te visitará el erizo y a mí la araña del camello, asustándome con sus rápidos y marcianos andares, este fondo de pantalla no hay quien lo cambie, un porta-aviones se acerca al centro del tablero, el juego del bien y el mal, stratego, stratego...
LA TIERRA DE LA PIEDRA NEGRA
¿Querrían convertirse en desiertos en el desierto,
en luz naranja de risa y llanto,
volverse viento y dicha en la arena, néctar, escalofrío, libertad...
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sábado, 31 de agosto de 2013
lunes, 26 de noviembre de 2012
ZIMMER
A la Dama del Laberinto, una jarra de miel.
Tablilla cretense
No le pidan nada a los poetas, aparte de su algarabía de mutaciones y misterios, no sueñen con que se conviertan en las primeras antorchas de gasolina primaveral en sus plazas para acabar con un sistema sin el que no sabrían como vivir; no conozco a nadie medianamente cultivado capaz de convivir en un grupo organizado, igualitario, auto-gobernado y auto-suficiente, aún menos a alguien que incluya insectos en su dieta, como hacen en épocas de escasez los pocos cazadores-recolectores que aún habitan la tierra. Un niño del primer mundo puede reconocer miles de logos y marcas comerciales de bienes de consumo, pero apenas podría reconocer una pocas plantas comestibles cultivadas, y de las silvestres ni una. Desde que terminó la guerra fría todas las guerras y revoluciones son profundamente asimétricas, el enemigo pequeño y débil siempre es considerado terrorista, el terror se siembra con bombas, las bombas se fabrican con fertilizantes y otros químicos fáciles de conseguir -la composición e instrucciones circulan hace años por la red-, pero la poesía es un combate aún mucho más difícil, más delirante e imposible, la poesía no es un arma, ni está cargada de nada, a no ser de inocencia y fértiles nadas, en contra del sueño poético de muchos poetas nunca ha cambiado las cosas mucho más allá del interior del pecho del poeta mismo, la poesía es un hábil e inconcebible medio de acción mágica o irracional, un metalenguaje de frontera imposible de interpretar o traducir fuera de ella misma, el ejercicio de un pensar de un sentir conciente simbólico y superior impregnado de tal delicadeza moral, de tal dulcísima humanidad, que de ser obedecido colectivamente como prédica produciría al día siguiente en las calles algo parecido a esas estampas del paraíso prometido que tan abundantemente imprimen a todo color los testigos de Jehová. Por todo eso, les ruego que no le pidan nada a los poetas, ya tienen suficiente trabajo inventando idiomas nuevos por si nuestros nietos los escuchan, y aún más, si está en sus manos, déjenle a uno una habitación con vistas y comidas incluidas, como hizo el ebanista Zimmer con Hölderlin -sí, su lector-benefactor se llamaba habitación-, y podrán observar ese hamster en su laberinto, contemplar como ese parásito envejece y enloquece sin dañar a nadie, como entretiene a sus visitas hablando incongruencias sobre las estaciones, Grecia, o los dioses, da largos paseos por el campo o deja marrones a su nombre por los bares, hasta que un día comprenda que su inversión ha merecido la pena al descubrir unos versos incoherentes tallados a cuchillo sobre su mueble favorito:
Variadas son las líneas de la vida,
como los caminos o las siluetas de las montañas,
lo que aquí somos, un dios puede completarlo allí
con armonía, recompensa eterna y paz."
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