No es un teléfono grande ni una tableta pequeña, está entre la conciencia y el olvido, entre ser emprendedor y emprenderla a hostias, entre la mandrágora y el olivo, en el centro del hojaldre semiótico, en la franja intermareal del océano de los mitos, una abundancia de incertidumbres como calderilla que sobredimensiona y rompe la cartera, la caja andante del gato cuántico ni del todo muerto, ni del todo vivo, litro y medio de sesos como procesador hechicero ante sistemas complejos, el ferry biótico de gondwana antes de ducharse, tu cara adormilada frente al espejo búdico, el tonto que lo lee, tú mismo...
viernes, 14 de diciembre de 2012
EL ESPEJO BÚDICO
No es un teléfono grande ni una tableta pequeña, está entre la conciencia y el olvido, entre ser emprendedor y emprenderla a hostias, entre la mandrágora y el olivo, en el centro del hojaldre semiótico, en la franja intermareal del océano de los mitos, una abundancia de incertidumbres como calderilla que sobredimensiona y rompe la cartera, la caja andante del gato cuántico ni del todo muerto, ni del todo vivo, litro y medio de sesos como procesador hechicero ante sistemas complejos, el ferry biótico de gondwana antes de ducharse, tu cara adormilada frente al espejo búdico, el tonto que lo lee, tú mismo...
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