LA TIERRA DE LA PIEDRA NEGRA


¿Querrían convertirse en desiertos en el desierto,
en luz naranja de risa y llanto,
volverse viento y dicha en la arena, néctar, escalofrío, libertad...

domingo, 22 de febrero de 2015

LA VALLA



                                     A los que se asoman por sus ojos y cruzan vallas.
    Ser célula, mente, o procesador, es estar separado y unido a todo por una membrana en parte abierta, en parte cerrada, o sea que estar vivo y verlo es siempre estar detrás de alguna valla, pero mi obsesión de estos días es esta valla en concreto, esta valla...no me pierdo y me baño en la arena de detrás de la doble valla alambrada por culpita de unos teólogos con armas automáticas, tiene su gracia, en su injusta y vergonzante desgracia, que sea tan parecida a la que les impide a ellos entrar en mi mundo. Ahora no puedo ir pero otras veces fui, y me imagino, con el gozo y la nostalgia en tablas, dándome la gran fiesta en la vieja casa de las criaturas, bebiendo el mosto solar del puré de cristales, ese tacto de cuando clavas los dedos en su finura, robaría un puñado y lo devolvería rápido abriendo mis dedos gordos para ver como vuelan las rocas, y a la hora malva regresar de las Galápagos con el botín de láminas botánicas de tres especies de arbustos enclenques, insectos, reptiles, huellas, madrigueras, cimas de dunas y hondonadas, los remolinos, los genios, una belleza tan destructiva y tan calma que instaura el monoteismo del olvido... todo eso es mío, pero más noble, más puro y más grande que yo porque es mi yo y mi no-yo, está dentro y fuera de la valla a la vez, aunque ahora no pueda ser, como eso del amor.